Contratas 600 Mb, haces un test de velocidad y te salen 320. ¿Te están timando? Probablemente no, o al menos no necesariamente. La mayoría de las veces que un test de velocidad «no cuadra» con lo contratado, el problema no está en el test ni en el operador, sino en cómo se ha hecho la prueba. Vamos a verlo bien para que el número que obtengas signifique algo de verdad.
Antes de hacer el test: prepara el terreno
Un test de velocidad mide exactamente lo que está pasando por tu red en ese instante, así que si hay cosas consumiendo ancho de banda de fondo, el resultado se resiente y no refleja lo que realmente puede dar tu conexión:
- Cierra aplicaciones y descargas activas en el dispositivo que uses para el test: actualizaciones en segundo plano, sincronizaciones de la nube, descargas pendientes.
- Comprueba que no hay otros dispositivos tirando de la red en ese momento —alguien viendo Netflix en 4K en el salón, una descarga en la consola, una videollamada en otra habitación. Todo eso resta ancho de banda al test.
- Haz el test más de una vez, en momentos distintos del día si puedes. Un solo resultado puede ser una foto poco representativa; la media de varios tests a lo largo del día te da una idea más realista.
Cable vs WiFi: según qué quieras medir
Aquí depende de qué pregunta quieras responder:
- Si quieres saber la velocidad real que te está dando el operador, conecta el ordenador directamente al router con un cable Ethernet. Es la única forma de quitar de en medio cualquier pérdida por WiFi y comprobar si se acerca a lo contratado.
- Si quieres saber la velocidad que realmente estás experimentando en el día a día, haz el test por WiFi, desde donde sueles usar el dispositivo. Es normal que el resultado sea algo más bajo que por cable —el WiFi siempre pierde algo de rendimiento respecto al cable—, así que no te alarmes si por WiFi ves un 15-20% menos que por cable; eso es esperable, no un fallo.
Con qué herramienta hacerlo
Hay varias opciones fiables y gratuitas. En nuestra página de Herramientas tienes un acceso directo a Fast.com (el test de Netflix), que es rápido, sencillo y suficiente para una comprobación básica de bajada. Si quieres más detalle —velocidad de subida, ping, jitter, servidor de referencia—, Speedtest de Ookla es el más usado y da un desglose más completo. También puedes usar la herramienta de medición de tu propio operador, si la tiene, porque a veces mide directamente contra sus propios servidores y elimina variables de por medio.
Cómo leer los resultados: Mb no es lo mismo que MB
Esta es la confusión más habitual y la que más disgustos genera. Tu tarifa de fibra se contrata en megabits por segundo (Mb o Mbps), con «b» minúscula. Pero cuando descargas un archivo, tu ordenador o móvil suele mostrarte la velocidad en megabytes por segundo (MB o MBps), con «B» mayúscula. Un byte son 8 bits, así que para pasar de uno a otro divides entre 8: una fibra de 600 Mb equivale, como máximo teórico, a unos 75 MB/s de descarga real, no a 600 MB/s. Si estabas comparando estos dos números directamente, ahí tienes la explicación de por qué «no cuadraba».

Aparte de la velocidad de bajada y de subida (que en fibra simétrica son iguales, y en muchas ofertas asimétricas la subida es bastante más baja), el test también te da un valor de ping o latencia, que mide el tiempo de respuesta más que la velocidad en sí. Le dedicaré un artículo aparte más adelante porque tiene su propia miga, pero de momento te basta con saber que cuanto más bajo, mejor, y que importa especialmente para videojuegos online y videollamadas.
¿Y si los resultados no cuadran con lo contratado?
Un margen de diferencia es normal, sobre todo por WiFi: llegar a un 80-90% de la velocidad contratada suele considerarse un resultado correcto. Si estás muy por debajo incluso haciendo el test por cable y en varios momentos del día, ahí sí puede haber un problema real que merece revisión —y antes de nada, te recomiendo repasar el artículo sobre por qué va lento el WiFi, que cubre las causas más habituales antes de pensar en llamar al operador.
Para terminar
Un test de velocidad bien hecho —por cable si quieres el dato puro, repetido varias veces, sin otros dispositivos consumiendo de fondo— te da información de verdad. Uno hecho con el móvil en la otra punta de la casa mientras alguien más ve una serie en el salón, no tanto. La diferencia está casi siempre en cómo se mide, no en lo que te está dando el operador.
Puedes leer más sobre cómo interpretar cada dato del resultado en este artículo de MuyComputer.
