WiFi vs Ethernet para jugar: cuánto cambia realmente

«Con el WiFi de 5GHz de hoy en día ya no se nota diferencia con el cable» es una de esas frases que circulan mucho y que solo son verdad a medias. Vamos a ponerle números en vez de opiniones, porque la respuesta cambia bastante según qué mires: el ping, el jitter o la estabilidad general.

La diferencia en ping: pequeña en papel

Según los rangos que recoge esta comparativa de speedtesthq.com, en una red tranquila, sin apenas tráfico, un cable Ethernet añade entre 0,1 y 0,5 ms de retardo entre tu dispositivo y el router. El WiFi, en las mismas condiciones, añade entre 1 y 5 ms. Es una diferencia real, pero tan pequeña que es normal que mucha gente no la note jugando.

El problema es que «una red tranquila» no es la situación habitual en una casa con varios dispositivos conectados. En una red con más actividad —alguien viendo una serie, un móvil actualizándose, otra consola encendida— ese mismo WiFi puede subir a 10-30 ms de más frente al cable. Ahí ya sí que se empieza a notar en un juego competitivo.

Donde de verdad se nota: el jitter

Si el ping medio es parecido, lo que más diferencia el cable del WiFi es el jitter —lo explico con más detalle en este artículo sobre latencia, ping y jitter, pero en resumen: es cuánto varía el ping de un momento a otro, y es lo que hace que una partida se sienta «a tirones» aunque el ping medio parezca aceptable.

Aquí la diferencia deja de ser sutil. Según las mediciones de un estudio de jitter.is, con la red en reposo, el jitter en 5GHz suele rondar los 4 ms frente a los 0,3 ms del cable —más de diez veces más—. En cuanto hay algo de carga en la red, como una serie en streaming, esa brecha se dispara: el WiFi puede llegar a unos 18 ms de jitter frente a menos de 1 ms en Ethernet. Y con la red realmente ocupada (varias descargas a la vez, por ejemplo), el WiFi puede acercarse a los 48 ms de jitter, con picos puntuales que llegan a los 80 ms, mientras el cable se mantiene prácticamente plano.

Comparativa del jitter medio de Ethernet frente a WiFi en reposo, con carga moderada y con carga alta

Por qué pasa esto: el motivo técnico

Un cable Ethernet es un enlace dedicado: nada más lo usa, así que no hay que esperar turno. El WiFi, en cambio, es un medio compartido —todos los dispositivos de la casa «hablan» por el mismo aire, y el propio protocolo obliga a esperar turnos aleatorios antes de transmitir para evitar que se pisen las señales. Cuantos más dispositivos compiten por ese mismo canal, más impredecible se vuelve el resultado. Por eso el cable no solo va más rápido de media: va siempre igual, mientras que el WiFi varía según qué más esté pasando en la red en ese momento —la misma variabilidad puntual que comentaba al hablar de los picos de ping en Fortnite.

Entonces, ¿cuándo compensa el cable y cuándo no?

  • Juegos por turnos, de un jugador, o multijugador poco sensible al tiempo real: el WiFi de 5GHz en una red poco cargada es perfectamente jugable, la diferencia apenas se nota.
  • Shooters competitivos, juegos de lucha, o cualquier cosa online donde cuenten los milisegundos: el cable marca una diferencia real, sobre todo si en casa suele haber varios dispositivos activos a la vez.
  • Si no puedes tirar cable hasta donde juegas: al menos aplica la configuración de WiFi para gaming que expliqué aquí —banda de 5GHz, QoS y buena colocación del router— para acercarte lo máximo posible al comportamiento del cable.

No hace falta elegir entre «el cable es obligatorio» y «el WiFi da exactamente igual» —la realidad depende de a qué juegues y de qué más esté haciendo el resto de tu casa mientras tanto.

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